El gran propósito Divino:
Que seamos UNO en Dios
Amados Hermanos
Después de la ultima cena, nuestro amado Jesús ministró a sus primeros discípulos acerca del principio universal del amor dándoles nuevo mandamiento, declaró ser el Camino, la Verdad, y la Vida, preguntó a Felipe: “¿No crees que yo soy en el padre, y el padre en mi?” les prometió el Espíritu Santo, declaró ser la Vid Verdadera, les dijo que el mundo los aborrecería, les presento la obra del Espíritu Santo, y les declaró finalmente el “Yo he vencido al mundo”
Y como es costumbre al terminar toda obra y acto cristiano, hace la oración final, diciendo al Padre: “he terminado la obra que me diste”, y a continuación de clara, al oído de sus discípulos las palabras que así se resumen:
«… para que TODOS SEAN UNO; como tú, Padre, en mí y yo en ti, que también ellos SEAN UNO EN NOSOTROS, para que el mundo crea que tú me enviaste. Yo les he dado la gloria que me diste, PARA QUE SEAN UNO, así como nosotros somos uno.
PARA QUE SEAN UNO ASÍ COMO NOSOTROS SOMOS UNO
La oración de Jesús por su pueblo expone con claridad meridiana que el propósito y objetivo divino es que todos los que hemos creído en el evangelio de Jesucristo, terminemos siendo UNO CON LA DIVINIDAD Y EN LA DIVINIDAD. Primero UNO en “la gloria que me diste”, y luego al reunir todo en Cristo, unirlo todo al Padre.
En Efesios 4 la “unidad en la fe y en el conocimiento del Hijo de Dios” se confirma como la perfección final buscada a través de la obra “de perfeccionar a los santos para la obra del ministerio, para la edificación del cuerpo de Cristo, hasta que todos lleguemos a la unidad de la fe y del conocimiento del hijo de Dios, a un varón perfecto, a la medida de la estatura de la plenitud de Cristo.
En la oración de Jesús también leemos: “la gloria que me diste yo les he dado, para que sean UNO…” de tal manera que ‘esa gloria’ que el Padre le concede a Jesús, y que luego Jesús se la ‘da’ a sus discípulos, es el instrumento utilizado para la unificación de los creyentes. El concepto que tenemos de gloria se refiere a la fuente del resplandor de la corte y el poder del rey, y en la Palabra de Dios hallamos que: “En la multitud del pueblo está la gloria del rey, y en la falta de pueblo, la debilidad del príncipe”
Luego, el Padre le dio al Hijo seguidores (los primeros discípulos), luego dio la gloria a sus seguidores. ¿Cuando? Efesios 4 nos dice que Dios constituyo apóstoles, profetas, evangelistas, pastores y maestros, urgiéndolos y enviándolos a perfeccionar a los santos para la edificación del Cuerpo de Cristo, dándoles dominio sobre ellos, el pueblo laico. Esto es, el cuerpo de Cristo, que es la Iglesia, este instrumento de unificación de creyentes.
EL CUERPO DE CRISTO
Vosotros, pues, sois el cuerpo de Cristo, y miembros cada uno en particular… Todos vosotros sois UNO en Cristo Jesús.
¿Que cosa es el Cuerpo de Cristo? Bien, Colosenses 1.18 al 24 enseña que el Cuerpo de Cristo es la Iglesia, mientras que I Corintios 12 es el capítulo que responde a la pregunta.
El término “Cuerpo de Cristo” implica ser una semejanza del cuerpo humano de Jesús de Nazaret hombre mortal, QUE ES LA IMAGEN DEL DIOS INVISIBLE, a la cual hemos sido hechos cada hombre, varón y mujer.
Jesucristo-hombre y cada uno de nosotros SOMOS UNA SOCIEDAD DE CÉLULAS que funcionan como una unidad perfecta, en vida. Algo que prevemos será importante más adelante, consiste en hacer ver que la muerte de una persona física humana, varón o mujer, no significa la muerte inmediata de las células. Muchas de ellas seguirán vivas varias horas, otras durarán meses.
El concepto “cuerpo de Cristo” nos invita a comprender un aspecto importante de la física de la Iglesia mirando el ejemplo de nuestros propios cuerpos mortales, solo que la Iglesia vivifica hacia la resurrección, mientras nosotros envejecemos hacia la muerte.

LA CABEZA Y EL ANGEL
Cincuenta días después del sacrificio de Jesús de Nazaret, y diez días después de su ascenso, vemos cómo llegó a los discípulos de Jesús la promesa, el Espíritu Santo… El que descendió, es el mismo que también subió por encima de todos, y que estará con nosotros para siempre.
Ese día fue engendrado el Cristo, Enmanuel. Había ocurrido la nueva creación, y el Nuevo Tabernáculo Celestial quedaba inaugurado.
DIOS ESPÍRITU SANTO ES LA CABEZA DE LA IGLESIA
El rol del Espíritu Santo es Guiarnos hacia toda la Verdad, que es Cristo Jesús.
MINISTROS, ESTRELLAS, ÁNGELES Y LÁMPARAS DE LA IGLESIA.
Los ungidos; Apóstoles, Profetas, Evangelistas, Pastores y Maestros, unidos en el propósito de Administrar como Mayordomos en la Casa de Dios, se simbolizan en la estrella, el ángel y la lámpara u ojo del cuerpo de Cristo.
La dirección de la Iglesia fue “dada” a los discípulos, o creyentes. Planear, organizar, dirigir, supervisar y controlar las actividades de la Iglesia, en cuyas feligresías se realizan las operaciones.
La función primordial de la clase ministerial consiste en Preservar la pureza del Evangelio y la Verdad de las Sagradas Escrituras, para la Edificación del Cuerpo de Cristo.
EDIFICAR el Cuerpo de Cristo consiste esencialmente en la enseñanza de la Palabra de Dios, en la ESCRITURA de la Palabra de Dios en nuestras mentes y corazones, el nuevo pacto en Cristo.
Es entonces donde el cuerpo de Cristo se manifiesta como el Templo o Tabernáculo. Algo que se levanta en las mentes y corazones de los creyentes, generación por generaciones hasta la unidad de la fe y del conocimiento del Hijo de Dios. Porque somos muchos pero la palabra es una, es UN SOLO TEMPLO.
El Poder de Conocer al Hijo y al Padre nos hace UNO, por la Palabra que es LA VERDAD.
El Tercer Templo
En nuestra casa interior, en la mente y en el corazón de cada creyente en particular, Dios ha levantado el Tercer Templo, el Templo de la Verdad.
Porque cada cabeza es un mundo, y porque todos nosotros somos dioses. «Yo dije: » Vosotros sois dioses y todos vosotros hijos del Altísimo»… «Jesús les respondió: —¿No está escrito en vuestra Ley: “Yo dije, dioses sois”?»
Consecuencia inmediata del pecado del Edén, todos los hombres vivos hemos tenido una mente y un corazón separado de Dios, y bajo la condición de pecadores, en nuestra cabeza y sentimientos, mente y corazón, existe mi verdad. Y tú verdad, y la verdad del otro, y la Verdad de Dios.
Más que las buenas nuevas de salvación, el Evangelio, tenemos EL MENSAJE DE DIOS, que es LA VERDAD DE DIOS, que el Espíritu Santo Edifica en nuestras mentes y corazones generación tras generación, hasta que conozcamos la VERDAD DE DIOS, y seamos libres, EN UNA MISMA MENTE Y EN UN MISMO Y ÚNICO PARECER.
La Unidad de la Fe es la finalización de la obra
«Y él mismo constituyó a unos, apóstoles; a otros, profetas; a otros, evangelistas; a otros, pastores y maestros,…, para la edificación del cuerpo de Cristo, hasta que todos lleguemos a la unidad de la fe y del conocimiento del Hijo de Dios, al hombre perfecto, a la medida de la estatura de la plenitud de Cristo.» La Unidad de la Fe y ¿/o del Conocimiento del Hijo de Dios, es la resurrección de los muertos, pues la imagen de Dios ha sido restaurada en su iglesia, en Cristo.
La Palabra de Dios es el Diseño del Tercer Templo
¡Nadie os engañe de ninguna manera!, pues no vendrá sin que antes venga la apostasía y se manifieste el hombre de pecado, el hijo de perdición, el cual se opone y se levanta contra todo lo que se llama Dios o es objeto de culto; tanto, que se sienta en el templo de Dios como Dios, haciéndose pasar por Dios.
¿En qué templo se sienta el inicuo? ¿Cuál es el templo que echa por tierra? Porque lo que hace es contaminar el Mensaje de Dios con falsas doctrinas, echando por tierra LA VERDAD DE DIOS.
¿En manos de quién está la Interpretación de la Verdad contenida en la Biblia?
¿Quién puede establecer una creencia en tu iglesia? Ése es quien está sentado en el trono de Dios. No puede ser un laico, ni un ministro menor, es el Ministerio Mayor de la iglesia.